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miércoles, 18 de septiembre de 2013



El periodo de sueño comprendido en la tarde tras el almuerzo, conocido como siesta, es positivo para el almacenamiento de memoria e incrementa la capacidad de aprendizaje. El sentido común sabe mucho. Dormir la siesta refresca las ideas y hace bien para la salud. Pero los científicos confirmaron ahora experimentalmente que ese periodo ayuda a intensificar las capacidades cognitivas y a demostrarlo de forma empírica.


El sueño es esencial para vaciar y almacenar contenido temporal en nuestro cerebro. Esto permite almacenar nuevo espacio y poder contraer nuevos aprendizajes. Esta fue una novedad presentada durante la conferencia de American Association for the Advancement of Science (AAAS), celebrada en San Diego, California.

“El sueño tiene efectos reparadores después de un periodo prolongado de vigilia, pero también mejora las capacidades neurocognitivas en relación a aquella información inútil recogida antes de la siesta”, comenta uno de los investigadores presentes en el estudio.

“Es como la bandeja de entrada de los correos electrónicos, el hipocampo, se llega a saturar. Cuando dormimos limpiamos toda esa información y somos más receptivos para nuevos emails. Ellos vuelven atrás y permiten que sean transferidos a una nueva carpeta”, comentan.