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lunes, 4 de marzo de 2013

CELESTE DELL´ANNA MILÁN INTERIOR DESING

Nacido en la ciudad de Cannobio, en el norte de Italia,
  Celeste Dell'Anna se convirtió en un aprendiz en el estudio de arquitectura de Luigi Curti.
 con el conocimiento previo de las técnicas decorativas e impulsado por su pasión por la arquitectura, pasó a la Universidad Politécnica de Milán y a la Escuela Superior de Diseño ,  terminó 1976.
Después de una fructífera colaboración en la década de 1970 en el estudio del legendario
 Gianni Quaranta,  ganador de un Oscar por "Habitación con vistas".
 Uno de sus primeros trabajos fue en la residencia de Manhattan Stavros Niarchos y el interior de un yate de motor perteneciente al conde Corrado Augusta .





En 1983 Celeste Dell'Anna abrió las puertas de su propio estudio, en Milán.
 Por fin pudo dar rienda suelta a su pasión por la elegancia y  por el lujo. Para 1987 se había asegurado varias trabajos importantes, uno de ellos el club de Chesa Veglia en St Moritz y otro, un pabellón innovador para una residencia privada de un cliente  en la Costa Azul.

"Los yates fueron mis prolegómenos,"
 Celeste Dell'Anna se dedicó recientemente a la gestión de patrimonios .
 "No sólo porque la distribución de los yates me enseñaron a economizar el espacio,   donde cada centímetro cuenta .
 Eran como ventanas en las almas de mis clientes, porque ninguna casa puede enseñar la personalidad del dueño de  la forma en que un barco lo hace. "

Born in the town of Cannobio, in the north of Italy, at the improbable age of eight Celeste Dell’Anna became an apprentice in the architectural studio of Luigi Curti. Armed with the advance knowledge of decorative techniques and driven by a passion for architecture, he went on to the Milan Polytechnic and the Design College of Milan, which he completed with distinction in 1976. After a fruitful collaboration in the late 1970s with Gianni Quaranta, later an Oscar winner for A Room with a View, the young prodigy moved on to the Milan studio of the legendary Renzo Mongiardino, where the Manhattan residence of Stavros Niarchos and the interior of a motor yacht belonging to Count Corrado Augusta were among his first assignments.




In 1983 Celeste Dell’Anna opened the doors of his own Studio Dell’Anna, in Milan. Here at last he could give free rein to his taste, indulging his passion for elegance and his appetite for luxury. By 1987 he had secured several important commissions, including one from the Chesa Veglia club in St Moritz and another, an innovative pavilion for a private residence, from a private client in the Cote d’Azure.


"Yachts were my prolegomena," Celeste Dell’Anna recently told the wealth management quarterly Spear’s. “Not only because they taught me about space, its uses and misuses, and its sublime economies at sea, where every centimetre counts the way it ought to count on land. No, they were like windows on the souls of my clients, because no house can ever bring the owner’s personality to the fore the way a boat do